Jose Luis Duarte Jose Luis Duarte Author
Title: Árboles admirables: Baobab (Adansonia digitata)
Author: Jose Luis Duarte
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Este árbol, también llamado "árbol del pan del mono" por sus frutos comestibles, junto con el drago de Canarias es objeto del ...
Este árbol, también llamado "árbol del pan del mono" por sus frutos comestibles, junto con el drago de Canarias es objeto del máximo respeto por su gran longevidad, pues se trata de un auténtico Matusalén de los vegetales cuya vida se estima que puede superar los 2000 años. Se tiene conocimiento de baobabs datados en 4000 años de antigüedad.

Pertenece a la familia Bombáceas, y es un genuino representante del género Adansonia, denominación dada en honor del naturalista francés Michel Adanson (1727-1806), el cual tuvo la oportunidad de vivir en Senegal y estudiar durante cinco años la vegetación del lugar; sus trabajos y observaciones quedaron recogidos en el libro Historia natural del Senegal.

En cuanto al nombre de la especie Digitata, alude a la forma que presentan las hojas, las cuales recuerdan una mano con sus dedos (dígitos). Las hojas también puede asemejarse a raíces, de ahí que los ingleses que viajaban a sus colonias en Asia los describieran como "árbol del revés".

Aunque el baobab se da en el citado país africano, también está distribuido en determinadas formaciones llamadas por los botánicos Duriherbosa e Hiemilignosa o bosque monzónico, las cuales se caracterizan por presentar una prolongada estación seca y otra de lluvias. Así, se pueden encontrar baobabs en las amplísimas llanuras de la sabana africana, sur de Madagascar y zonas de Australia y la India en que se dan estas formaciones. También existe una representación en América.

El crecimiento de un baobab es lentísimo, y lo hace de forma aislada, alternando su extraña silueta de árbol milenario con las acacias y otras bombáceas afines, como las ceibas. Resulta un espécimen peculiar por la forma de su tronco desproporcionado. Aunque su altura normal suele ser de unos 4 metros, los ejemplares más longevos pueden alcanzar los 25 metros, con un diámetro de tronco que puede llegar a medir la sorprendente cifra de 40 metros, e incluso superarla, lo que ha dado lugar a numerosas leyendas, como las referidas a las criaturas que viven en su interior o al tétrico uso que supuestamente se le da —prisión o cementerio para los delincuentes—. También es fruto de historias sobre la inmensa capacidad interna, como la posibilidad de albergar una estación de autobuses.

El tronco de un baobab actúa como un almacén de reserva, un auténtico depósito natural que conserva los líquidos nutritivos que el árbol necesita para sobrevivir durante las estaciones secas; basta decir que ese depósito puede contener más de 100.000 litros, lo que da una idea de la trascendencia que este árbol supone para determinadas zonas desérticas de África. Además, la gruesa corteza del tronco protege al árbol de los frecuentes incendios que asolan sus hábitats durante los periodos de sequía.



Las ramas del baobab se desarrollan horizontalmente, pudiendo medir hasta 20 metros. Las hojas son grandes y de color verde brillante, alternas y digitadas. Éstas caen en la época más cálida, precisamente al contrario de lo que sucede típicamente con los árboles de climas templados.

El follaje es muy vistoso, y entre él surgen numerosas flores solitarias de hasta 30 centímetros, de color muy blanco y con dos bractéolas. Las hojas y la corteza contienen un mucílago, una sustancia viscosa utilizada por los indígenas para la preparación de tisanas analgésicas de gran importancia en la región, pues combaten algunos tipos de fiebres que se dan la zona.

De las hojas del baobab también se aprovecha un polvillo llamado lalo que se obtiene del machacado, y que los nativos mezclan con buena parte de los alimentos que consumen; también para hacer sopas. La corteza tiene utilidad industrial, con ella se fabrican tejidos y papel.

Las flores del baobab, como se ha dicho, son muy blancas, hermafroditas (con órganos reproductores de ambos sexos), y actinomorfas (que pueden dividirse simétricamente).

Los frutos, conocidos como "pan del mono", son capsulares y carnosos, comestibles, de sabor ácido pero agradable; tienen un alto contenido en vitamina C. Se prepara en forma de pasta y también sirve para elaborar una bebida refrescante. Los frutos en descomposición sirven para fabricar una especie de jabón.


Fuente: Naturaeduca

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