Solo una cuna improvisada en la tierra.
El viento me cubrirá de hojarasca cuando llegue el otoño;
me esconderán las semillas y la lluvia,
el rocío nutrirá mi largo sueño
y tal vez la nieve adorne el lugar.
Más tarde brotarán amapolas desde el gran silencio,
aquél que un dios sujeta en su magnitud
sin que haya entregado votos a su presencia.
He sido quizá cadena en su mirada,
atajo en la inmensidad que va extendiendo su túnica
como un frágil tejido que se agrieta bajo la luz de la luna.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga Maria Sain
El viento me cubrirá de hojarasca cuando llegue el otoño;
me esconderán las semillas y la lluvia,
el rocío nutrirá mi largo sueño
y tal vez la nieve adorne el lugar.
Más tarde brotarán amapolas desde el gran silencio,
aquél que un dios sujeta en su magnitud
sin que haya entregado votos a su presencia.
He sido quizá cadena en su mirada,
atajo en la inmensidad que va extendiendo su túnica
como un frágil tejido que se agrieta bajo la luz de la luna.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
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