en la repentina ausencia de los espejos,
en los buitres que destrozan mi carne,
en cada silencio que lastima,
en el repentino instante de tu pelo,
en el nuevo dolor que aparece en mi pecho,
en los días venideros cuando escuches mi llanto,
en todas las cartas que nadie escribirá para mi risa,
sé que tu voz de amanecer será mi último beso.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
en los buitres que destrozan mi carne,
en cada silencio que lastima,
en el repentino instante de tu pelo,
en el nuevo dolor que aparece en mi pecho,
en los días venideros cuando escuches mi llanto,
en todas las cartas que nadie escribirá para mi risa,
sé que tu voz de amanecer será mi último beso.
Olga Sain
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