Por amor dejaré que la oscuridad te consuma
y tizne la mirada que otrora nutrió nuestros ojos.
Por amor levantaré un muro de fuego que me impida
ir en tu búsqueda con los brazos abiertos, ya sé
que la querencia es mía, mi salvación, mi estandarte de vida,
el manantial que me traspasa desde la
inconsciencia generosa de la que todavía
soy su más humilde aprendiz.
¿Por amor? Secreta auto-complacencia.
Respiro el mismo aire que tú,
veneno en tu boca, pasión en la mía.
Muere el sueño en las ojeras enrojecidas por el torrente de las lágrimas.
El verbo guarda silencio estallando en el sonido de la palabra.
¿Una desierta mudez dará paso al olvido?
Reclamo el color que ayer trazaste a mi alrededor porque intuyo
que la frialdad de tu pecho solo es renuncia a ti mismo,
a tu impotencia, a la pasión que te seduce por otros horizontes,
fugaces luces de un delirio desde el anhelo donde siento que te pierdes.
Espero que florezcan las semillas que plantaste en los caminos donde transitaba en soledad, las trajo el viento perfumado con promesas impronunciables, con esperanzas a la deriva de su eterna impaciencia.
No han de contemplar mis ojos su brote en la próxima primavera, sujetos al señuelo de una vela humeante...
Olga Sain
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