Durante el día, no importa lo ocupado que pueda estar, hago espacio para este ejercicio sencillo. Mientras voy al trabajo, me preparo para una reunión importante o dispongo visitar a familiares o amigos, tomo un momento para disfrutar de mi unidad con Dios. El elegir conscientemente tener calma y estar plenamente presente, me ayuda a disfrutar de cada momento de mi vida.
Fuente:
Sendero Espiritual

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