No importa qué situación sea, es él quien está "aprendiendo a vivir". Por esta razón, todo lo que usted pueda hacer para equiparlo de la mejor manera será de beneficio, pero no olvide que hay muchas cosas que él tiene que aprender a enfrentar y no podrá hacerlo hasta que esté "en acción" y solo si usted se lo permite. Ahora, la pregunta clave: ¿cómo prepararlo?
- Hablar acerca del cambio que se aproxima.
- Favorecer el diálogo y estar atento a escuchar los miedos o inquietudes que tenga.
- Anticipar una descripción de lo que el cambio implicará, lo que requerirá de cada uno y los beneficios del mismo.
- Presentar ejemplos de situaciones parecidas y qué han hecho otras personas para resolverlas de manera positiva.
- Ayudarle a que se dé cuenta de los logros obtenidos en situaciones previas, cómo ha salido vencedor de los retos que ha tenido anteriormente.
El niño no querrá arriesgar lo más valioso que tiene: el amor, la aceptación y la atención de sus padres. Entonces no lo pondrá en juego si percibe que sus actos pueden influir en este tesoro que posee.
Por lo tanto, déle la oportunidad a su hijo de aventurarse dentro de límites seguros, a darse cuenta que si se equivoca, puede aprender de ello, a no quedarse paralizado por el temor a cometer una falta. La actitud que usted como padre transmita a su hijo será la qué él asumirá ante la vida; por esto, tome la decisión de valorar y disfrutar junto con él cada momento del día con la mejor disposición y, por mucho que usted quiera evitar que se tropiece, lo más valioso que puede hacer enseñarle cómo levantarse para que pueda ser él quien aprenda a caminar.
María Isabel Fernández
Psicología Niños
Licda. Psicología Clínica
Magister en Asesoramiento Educativo Familiar
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