Alma que un día tuvo sueños que fueron aparcados entre la fragancia de aquellas rosas ya ajadas por el cruel devenir de los días
Días que volaron sin la brisa de su sonrisa esparcida entre enjambres de corazones secos de sentimientos
Sentimientos que sintieron
Sentimientos que lloraron
Sentimientos que murieron lentamente,desgranándose entre los poros de tus manos, hoy vacías y ya sin tacto
Manos que ayer vistieron sus mejores galas entre bastidores de melodías
Melodías enmudecidas en las cuerdas de aquella vieja guitarra que hoy toca a su fin, aparcada en la cuneta de la vida.
María Glez. Méndez.

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