Dame calma Señor, de manera que pueda entrar en la PAZ de tu bondad, dentro de mi corazón.
Dame PAZ de manera que vea tu bendición y tu amor divino en todas las cosas.
Guárdame de las palabras ofensivas y fantasías inútiles; calma la carrera de mi mente para que mis pensamientos tengan la claridad y el movimiento fácil del aire fresco que respiro.
Busco la serenidad de un lago tranquilo, la fuerza de un roble, el inmutable y sólido poder de las montañas.
Dame calma Señor, para que pueda admirar la belleza que has creado a mi alrededor.
Necesito tiempo para pensar, tiempo para buscar soluciones a los problemas que se me puedan presentar; tiempo para bendecirte y agradecer tu infinita bondad.
Dame calma Señor, es mi oración en este día y mientras siento que me tranquiliza tu presencia, siento la suavidad de tu mano en la mía.
¡Gracias Padre mío, por escucharme!.
Autora: Lucila García (Colombia)
Tomado del sitio: El Libro de la Esperanza.

Publicar un comentario