tus húmedos besos
y tu abrazo estrecho,
ponen luz a la noche
como si hubiera luna,
aunque al cielo apagado
lo envuelva la bruma.
El brillo de tus ojos
va alumbrando el relieve
de mi piel morena
y en el cuarto cerrado
donde nos amamos,
hasta las paredes negras
se han pintado de estrellas.
María Elena Astorquiza V.

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