Sentirse o no responsable
Cuando una persona sabe que un accidente está siendo observado por más gente, la responsabilidad individual sobre dicho accidente disminuye. Dado que otros están observando, tienden a pensar que alguno de ellos habrá intervenido o intervendrá y su responsabilidad para ayudar disminuye, como sucedió en el caso de la mujer apuñalada de la que hablamos en "El efecto espectador".
En cambio, cuando un grupo de personas se encuentra en un mismo lugar y sabe que estará ahí durante un cierto periodo de tiempo (por ejemplo, en un vagón de tren) y donde se encuentra en situación de cara a cara con la víctima, tienen muchas más probabilidades de ayudar. Es decir, no puedes seguir caminando y alejarte sin más porque la misma situación te lo impide. Esto significa que no puedes huir rápidamente y eludir tu grado de responsabilidad.
El coste de ayudar
Aunque pueda parecer trivial, una persona puede pasar de largo ante alguien aparentemente herido simplemente porque llega tarde a una cita. Por tanto, las personas que no tienen prisa están más dispuestas a ayudar a los demás. Es decir, ayudar a otras personas tiene a veces un coste, como puede ser riesgo físico, pérdida de tiempo, esfuerzo, vergüenza o desaprobación social, etc. Quien considera que ayudar puede tener un coste elevado estará menos dispuesto a ofrecer su ayuda.
La percepción de la propia capacidad para hacer algo útil
Las personas se sienten más dispuestas a ayudar cuando consideran que tienen capacidad para hacer algo. Así, las personas con conocimientos de primeros auxilios ayudarán más a un herido, y un buen nadador tendrá más probabilidades de lanzarse al mar a por alguien que se está ahogando.
Si piensa que puede hacer algo, su disposición a ayudar es mayor cuanto mayor sea el dolor de la víctima. En cambio, si piensa que no puede hacer nada, sucede al contrario, siendo su disposición a ayudar menor cuanto mayor sea el dolor o daño de la víctima.
Reducir el propio dolor
Como acabamos de ver en el apartado anterior, las personas pueden ayudar o dejar de ayudar a alguien como un modo de reducir su propio dolor emocional. Si ves a alguien sufrir te sientes mal. Para aliviar ese dolor solo puedes hacer dos cosas: una, ayudar a esa persona a aliviar su sufrimiento, en cuyo caso optas por ayudarle para sentirte mejor (es decir, sería un tipo de ayuda un tanto egoísta), y dos, salir huyendo siguiendo el refrán "ojos que no ven corazón que no siente". Es decir, prefieres huir para no ver ni sentir el dolor que te produce el sufrimiento ajeno.
Pero, ¿qué pasa con el verdadero altruismo? ¿Existe, o tan solo ayudamos a los demás porque nos sentimos obligados o para reducir nuestro propio malestar por verlos sufrir?
Ana Muñoz

Publicar un comentario