es porque todas las noches
le recorto espacios sublimes a la muerte.
Déjenme disfrutar la desfloración de su gruñido.
Déjenme ver cómo serpentea entre mis manos y el corazón el latido de la nada.
En los albores de la vida quedé exhausta
con los huesos roídos y sin más que soñar
Yo así es como me doy a luz
Aterradoramente.
Villana
Salvaje
Soy hija de mi delirio
Sin consternación
Sin ningún miedo.
Olga Maria Sain
© Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
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