las palabras tejen nidos, dejan huellas,
la soledad acaricia pausas de un sentimiento
que abandona errante la cohesión.
Camino por el vacío atrapando jardines de reencuentros,
recogiendo luces abro la ventana, el viento los lleva.
Un poema.
Calor en mis manos temblorosas adornadas de caricias,
palabras sobre el papel, diluvio de sensaciones
que tintinean tímidas entre recuerdos lejanos.
Evaporo fragmentos de mí, de mi vida
me impregno de todo, de nada.
No busco razones, todo está en perfecto desorden…
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
la soledad acaricia pausas de un sentimiento
que abandona errante la cohesión.
Camino por el vacío atrapando jardines de reencuentros,
recogiendo luces abro la ventana, el viento los lleva.
Un poema.
Calor en mis manos temblorosas adornadas de caricias,
palabras sobre el papel, diluvio de sensaciones
que tintinean tímidas entre recuerdos lejanos.
Evaporo fragmentos de mí, de mi vida
me impregno de todo, de nada.
No busco razones, todo está en perfecto desorden…
Olga Sain
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