Permanece en escena solo. Pon tus manos sobre el pecho, allí, donde nace la respiración y se apaga. No son las manos para cantar, ni siquiera el corazón Canta lo que está en silencio.
Olga Sain
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Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
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