Busco un vestido prestado,
otro calzado que desconozca las huellas
que dejamos hace tiempo en lo cotidiano.
Mis ojos han ido al depósito del llanto
para que el sol cuando amanezca los deslumbre.
Dejo caer mis manos temblorosas
en la resignación de los abrazos.
Tropiezo en el camino con la fuente que se secó.
Bebo el deseo -placebo- de su vacío caño
Tropiezo con la vida,
extranjera silueta que se ha derramado...
Acostada sobre el césped, bajo los árboles
dejo volar los sueños sembradores de ausencias.
Destilan los tréboles su aroma lejano,
roza mis mejillas su cabello mojado...
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
otro calzado que desconozca las huellas
que dejamos hace tiempo en lo cotidiano.
Mis ojos han ido al depósito del llanto
para que el sol cuando amanezca los deslumbre.
Dejo caer mis manos temblorosas
en la resignación de los abrazos.
Tropiezo en el camino con la fuente que se secó.
Bebo el deseo -placebo- de su vacío caño
Tropiezo con la vida,
extranjera silueta que se ha derramado...
Acostada sobre el césped, bajo los árboles
dejo volar los sueños sembradores de ausencias.
Destilan los tréboles su aroma lejano,
roza mis mejillas su cabello mojado...
Olga Sain
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