Luego te hablé.
Y me apreté los brazos como queriendo contenerte mío.
Humedecí mis labios, mis ojos hablaban así como deseando decir:
Quédate.
Aún cuando el abrigo se había caído.
Y los brazos vencidos se aferraban a mí.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
Y me apreté los brazos como queriendo contenerte mío.
Humedecí mis labios, mis ojos hablaban así como deseando decir:
Quédate.
Aún cuando el abrigo se había caído.
Y los brazos vencidos se aferraban a mí.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario