al encuentro de la emoción.
Los que se quiebran en torrentes cuando late fuerte el corazón,
los que se cierran dolidos ante la injusticia y la desesperanza.
Claros son los ojos que no fingen, no ocultan, no actúan,
los que deambulan llanos por las cornisas de la realidad,
sin temor a caer y mucho menos a volar.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
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