Lejos de los rasgos de cordura,
el sentimiento la libera.
Caen lentamente
uno a uno, los miedos,
los fracasos, los ensayos,
las certezas.
Se extiende un manto
de dudas nuevas,
de tormentos idos
e ilusiones frescas;
una orilla se comienza a ver
al otro lado de las heridas.
Más cerca de los espejos
donde crecen las ansias
y las despedidas son lejanas
ancladas en un encuentro
que le ofrece al hombre
la posibilidad de vivir.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario