donde caer sea una fiesta derramada sin condiciones.
Es mi deseo secreto silenciado a voces, a delgados gritos
que suenan como el viento, junto a él entre disonancias.
Busco un lugar que nunca haya pisado,
aquél que siempre me espera en islas que nadie ha descubierto.
Yo soy la isla que se derrama en la sala
desorientándome siempre ensayando lejanías,
con la sobriedad como herencia del fugaz resplandor
que la vida puso en mi camino- destino
que, con mirada de ojos ciegos, maneja paradojas
encendiendo una hoguera junto a las rocas
cuando sube la marea.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
Es mi deseo secreto silenciado a voces, a delgados gritos
que suenan como el viento, junto a él entre disonancias.
Busco un lugar que nunca haya pisado,
aquél que siempre me espera en islas que nadie ha descubierto.
Yo soy la isla que se derrama en la sala
desorientándome siempre ensayando lejanías,
con la sobriedad como herencia del fugaz resplandor
que la vida puso en mi camino- destino
que, con mirada de ojos ciegos, maneja paradojas
encendiendo una hoguera junto a las rocas
cuando sube la marea.
Olga Maria Sain
©Derechos Reservados
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