es la del ojo que no ve los sentimientos,
la de oídos que no escuchan las peticiones de ayuda.
Generalmente, el verdadero discapacitado es aquél que, ignora serlo.
Olga Sain
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Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

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