volver a esos días
de ansias y espera
cuando tú releías
mil veces las cartas
que yo te escribía
tendida en la arena,
soñando en tu amor.
Hoy todo es premura
no existen esquelas
ni el azul del cielo
en la tinta a color,
como en aquellas cartas
que con honda ternura,
entre alegrías y penas,
yo llenaba de versos
para hablarte de amor.
María Elena Astorquiza V.

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