de los ropajes raídos zurcidos con brillantes lentejuelas,
del maquillaje prestado.
Soñé que tiznaba mi cabello con hollín rojizo del hogar
y perfumaba mi cuello con cicuta del camino.
!Tanto soñé¡
Canté loas con voz disfónica
sobre el mojado suelo de un solar abandonado.
Al despertar, pregunté a la sombra ondulada
en mis ojos desenfocados, si ella me conocía.
Solo dejó silencio en la huella
de un áspero y marchito beso sobre mi frente.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
del maquillaje prestado.
Soñé que tiznaba mi cabello con hollín rojizo del hogar
y perfumaba mi cuello con cicuta del camino.
!Tanto soñé¡
Canté loas con voz disfónica
sobre el mojado suelo de un solar abandonado.
Al despertar, pregunté a la sombra ondulada
en mis ojos desenfocados, si ella me conocía.
Solo dejó silencio en la huella
de un áspero y marchito beso sobre mi frente.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario