entre las sombras de la noche,
amarrada a la tenue luz de la luna
que se esconde entre nubarrones
de un pasado efímero
Navego entre la tormenta
de espejismos de un brillo muerto
por el ayer sin mañana,
por el dolor sin color.
Vuelo entre piedras sin perdón
sujetas con sumisión
en la voz callada de una garganta
anclada en el reverso de las entrañas
Me deslizo entre brazos sin manos
cayendo al vacío del infinito
sin ancla que amarre
mi barca a puerto
Sumerjo mi alma entre máscaras
de risas perdidas entre paredes cuarteadas
olvidadas de la mano del pintor.
Sólo voy buscando un lugar en el que perderme.
...
...
Maria Glez Méndez

Publicar un comentario