Mi tenue voz, cuando me nombras es eco estremecido
que se asombra de tu radiante luz.
En mi mano se eriza, se derrumba tu ser,
tu piel toda se hace sentimiento cuando mi ardor la agita.
De repente, surges del mar dominando los vértices del viento.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
que se asombra de tu radiante luz.
En mi mano se eriza, se derrumba tu ser,
tu piel toda se hace sentimiento cuando mi ardor la agita.
De repente, surges del mar dominando los vértices del viento.
Olga Sain
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