como si fuera un dolor desconocido,
mi sombra se agita, no hay nada para mí
en el reflejo de la poesía.
Después de los relámpagos: el adiós, el suave
silencio de vidrios rotos,
el canto mudo de manos atadas al pasado.
El frío que ahora me pertenece es solo tu ausencia.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
mi sombra se agita, no hay nada para mí
en el reflejo de la poesía.
Después de los relámpagos: el adiós, el suave
silencio de vidrios rotos,
el canto mudo de manos atadas al pasado.
El frío que ahora me pertenece es solo tu ausencia.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario