para una solitaria celebración.
Invité a la nada a brindar,
se acercó a mi rostro ebrio de locura
y entre palabras caídas al azar dialogamos yendo
del llanto a la risa, de la risa al silencio brutal.
Llegó el desafío cuando el licor
fue mutando su amargura.
Inútil duelo a muerte entre dos espejos.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
Invité a la nada a brindar,
se acercó a mi rostro ebrio de locura
y entre palabras caídas al azar dialogamos yendo
del llanto a la risa, de la risa al silencio brutal.
Llegó el desafío cuando el licor
fue mutando su amargura.
Inútil duelo a muerte entre dos espejos.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

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