desprendido de la evocación de mi vida.
Aquél momento donde la atención
se alejó de pronto sin dejar huella.
Se evaporó su aroma,
el roce cálido de su piel,
la danzante caricia de sus manos.
Y su mirada.
Quedó el tiempo varado en ese camino,
íntimo peregrinaje de una búsqueda.
Exploradora de mi propio ser,
no quise imaginar sus riberas y valles,
sus bosques frondosos,
los atardeceres para no profanar
lo más sagrado de nuestro amor.
Solo versos desnudando la vida hermanada
al otoño de tantos años de ausencia.
Solo son palabras...
Una imagen en un lienzo,
espejo que ya no refleja mi vida en sus ojos.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
Aquél momento donde la atención
se alejó de pronto sin dejar huella.
Se evaporó su aroma,
el roce cálido de su piel,
la danzante caricia de sus manos.
Y su mirada.
Quedó el tiempo varado en ese camino,
íntimo peregrinaje de una búsqueda.
Exploradora de mi propio ser,
no quise imaginar sus riberas y valles,
sus bosques frondosos,
los atardeceres para no profanar
lo más sagrado de nuestro amor.
Solo versos desnudando la vida hermanada
al otoño de tantos años de ausencia.
Solo son palabras...
Una imagen en un lienzo,
espejo que ya no refleja mi vida en sus ojos.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario