durmiéndome con una canción.
Evocación del eco del agua, latidos de vida,
palabras de amor que envuelven las soledades
que no saben de dolor.
Madre, tu voz que ya no está anudó la sutileza,
fui poema, me sentí verso, canto de ruiseñor.
Veneré su cadencia en otras voces,
tus silencios de espuma, su febril resplandor.
Almas amigas cruzaron tiempos
caminando a mi lado en una ilusión.
Desperté en otros semblantes, primavera en flor.
La palabra se convirtió en mudez en mi garganta,
en hogar, en templo, en oración.
El aliento desnudo, pausado
es secreta armonía donde dejo la piel de mi piel
abrasada a la orilla de su pasión, de su dolor.
Y modulo el verbo solo con mis manos
en la modesta entrega de su temblor.
( A mi madre )
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
Evocación del eco del agua, latidos de vida,
palabras de amor que envuelven las soledades
que no saben de dolor.
Madre, tu voz que ya no está anudó la sutileza,
fui poema, me sentí verso, canto de ruiseñor.
Veneré su cadencia en otras voces,
tus silencios de espuma, su febril resplandor.
Almas amigas cruzaron tiempos
caminando a mi lado en una ilusión.
Desperté en otros semblantes, primavera en flor.
La palabra se convirtió en mudez en mi garganta,
en hogar, en templo, en oración.
El aliento desnudo, pausado
es secreta armonía donde dejo la piel de mi piel
abrasada a la orilla de su pasión, de su dolor.
Y modulo el verbo solo con mis manos
en la modesta entrega de su temblor.
( A mi madre )
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

Publicar un comentario