Vendo momentos de vida por sucias monedas,
compro momentos de vida
con esas monedas...
¡Efímero placer de soñarme feliz entre la multitud!
En la soledad un invisible vallado
protege las vanidades de cuanto poseo.
Para ausentarme de esta inútil travesía del tiempo,
navego con las velas desplegadas en la tempestad
creyéndome a salvo de un inevitable hundimiento.
Naufrago en mi ceguera.
¡Si! tapé mis ojos con el hierro candente de lo ilusorio,
dichosa locura que abraza en su vacío
la tibia seguridad de llegar a buen puerto
y allí, plegar las velas y ser peregrina
en el dulzor de las calles
cuando el licor doblega la voluntad.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
compro momentos de vida
con esas monedas...
¡Efímero placer de soñarme feliz entre la multitud!
En la soledad un invisible vallado
protege las vanidades de cuanto poseo.
Para ausentarme de esta inútil travesía del tiempo,
navego con las velas desplegadas en la tempestad
creyéndome a salvo de un inevitable hundimiento.
Naufrago en mi ceguera.
¡Si! tapé mis ojos con el hierro candente de lo ilusorio,
dichosa locura que abraza en su vacío
la tibia seguridad de llegar a buen puerto
y allí, plegar las velas y ser peregrina
en el dulzor de las calles
cuando el licor doblega la voluntad.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
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