-ruido de sombras-
tiemblan hoy en mis entrañas.
Una piel ardiente, llanto desde el temor,
risas que arrancaban ternuras,
semblantes entre espinas y rosas dispersas en el suelo.
El olor a poleo penetrando por la ventana,
un rayo de luz a través de la cristalera
-puñal incrustado en mis ojos enlutados-
Presagios.
Se enroca mi recuerdo a través de infinitas
pasarelas hacia el vacío.
En él, la espera.
La taza de leche humea en la mesa solitaria.
Y al otro lado de la calle ...
Nadie.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

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