Te dormiré, silenciosa madre, en mi regazo.
¡Madre!
No respondes.
Tu recuerdo asoma a mi alma,
digo tu nombre, duele mi alma.
Te llamó en soledad.
¿Quién afiló el desamparo donde me pierdo al nombrarte?
La mujer de hoy no entiende su congoja,
tejió mil razones que no sanan.
Me acurruco en mi gesto para el retorno de antiguas estrellas.
La niña que fui las iba contando una a una hasta dormirse.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
¡Madre!
No respondes.
Tu recuerdo asoma a mi alma,
digo tu nombre, duele mi alma.
Te llamó en soledad.
¿Quién afiló el desamparo donde me pierdo al nombrarte?
La mujer de hoy no entiende su congoja,
tejió mil razones que no sanan.
Me acurruco en mi gesto para el retorno de antiguas estrellas.
La niña que fui las iba contando una a una hasta dormirse.
Olga Sain
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