Me parezco tanto a ti,
respirando carencias, murmurando agonías
sabiendo que la vida se impone
que la espera a veces redime
y otras, mata.
Nos parecemos,
amedrentamos las derrotas,
día a día, minuto a minuto,
desde siempre, desde ahora.
Embellecemos la aurora
con los ojos abiertos al asombro.
Y los sueños callados, están despiertos.
Eternos hechiceros del tiempo,
nos parecemos tanto
que el embrujo se mantiene intacto
a pesar del miedo, del dolor, la distancia.
Ven.
Cautivemos el misterio que nos convoca.
Creo en tus sueños vivos en mi vida.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain
respirando carencias, murmurando agonías
sabiendo que la vida se impone
que la espera a veces redime
y otras, mata.
Nos parecemos,
amedrentamos las derrotas,
día a día, minuto a minuto,
desde siempre, desde ahora.
Embellecemos la aurora
con los ojos abiertos al asombro.
Y los sueños callados, están despiertos.
Eternos hechiceros del tiempo,
nos parecemos tanto
que el embrujo se mantiene intacto
a pesar del miedo, del dolor, la distancia.
Ven.
Cautivemos el misterio que nos convoca.
Creo en tus sueños vivos en mi vida.
Olga Sain
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