en el atril, la resonancia,
esa página en blanco,
ese omnipresente silencio
donde tiemblan momentos,
solo momentos.
-¿Me llamas?-
Escuché mi nombre
en el tic tac del reloj.
Suena la campana del convento
casi rozando los cristales de mi ventana.
Es la rutina, envuelta sin querer
en una evocación algo cansada.
Olga María Saín
© Derechos reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

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