pautar el suelo a tientas con blando calzado,
mezclar los cielos en el hueco de los charcos,
pedir clemencia a las espaldas encorvadas,
a los hombros desgastados.
Es momento de ofrecerse en la talla de una renuncia
a la libertad en un acuerdo pactado.
Dormir entre cambiantes dunas- textura de soledades-
donde los huecos son acordes prestados por el viento
cuando se detiene.
Es tiempo que se quiebren las columnas de luz
que intentan sostener mi vida en el camino
y se apure la huella de una gota que resbaló hasta mi mano
desde la última hoja de un viejo roble.
El sueño impertérrito, se demora.
Olga Sain
©Derechos Reservados
Texto publicado con autorización de su autora
Prohibida su reproducción parcial o total sin la autorización de Olga María Sain

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